Te cuesta mucho levantar el ánimo
y el culo del sofá, para ser precisos.
La vida es un enjambre de nidos de algodón.
Suplicas:
agárrame tú que yo no me sostengo,
no te atrevas a tocarme,
estoy esperando el día en que definitivamente te aborrezca.
Debes saber
que es culpa tuya
que lo repudias todo con esa falsa integridad de libro,
con esos privilegios de cuarto de los juguetes.
Hierve el dormitorio,
bufan los gatos eléctricos.
La vida es un torrente de páginas en blanco.
Estoy esperando el día en que podamos sonreírnos.
